lunes, 29 de septiembre de 2008

HOY y MAÑANA

Con este extracto del libro de: Wankar Reinaga - Tawa Inti Suyo empezamos nuestra tarea de dar a conocer a la gente mas sobre la cultura de nuestros ancestros , que fue muy grandiosa en todo aspecto de la palabra!!!!
CUANTOS QUECHUAYMARAS HABEMOS?
Latinoamérica como nombre e imagen insinúa síntesis rosada, unión amorosa del noble conquistador español con la bella princesa india. Falso. El asaltante violó a la india paralizada de terror. Ella abortó o se mató para no engendrar.
Desde entonces en los Andes hay dos mundos opuestos. El quechuaymara y el español. El Tawantinsuyu y Europa. El mestizo no es tercer mundo. Es ser inauténtico en movimiento. Si es pobre desaparece dentro del mundo indio. Si es acaudalado se confunde con el blanco. El mestizo es indio, en camino de ser conquistado. Por eso no hay historia, arte, música, comida ni vestido mestizo. Imposible imaginar nobleza mestiza.
Nación es lengua, religión, raza, cultura, historia compartidas. Conciencia de esta comunidad en una población, asentada en una región geográfica y económica. Ninguna de las repúblicas andinas ni americanas llena la definición. Razas, lenguas, culturas, historias separan la nación andina de la española. Toda unidad nacional que ignore estas diferencias es falsa. Es opresión. Por eso languidecen el panamericanismo de la Organización de Estados Americanos y la “nación latinoamericana”, el espejismo de revolucionarios serviles que la creen posible sin la presencia de las naciones originarias.El mundo reconoce la América latina. No la América India. Nos cree recuerdo para historiadores, paleólogos, folkloristas, antropólogos. Es explicable. El mundo escucha la versión de nuestro amo y enemigo, de quien nos odia y teme. Oídos y voces de tierras indias son propiedad española. El invasor aísla al quechuaymara del mundo. Teme verlo comprendiéndose e inspirándose en el negro de Harlem, en el chicano con su raza por bandera, en el guerrero irlandés, palestino, angolés, vasco. Teme también horrorizar a una voz limpia, europea o norteamericana, capaz de romper el silencio.
El desconocimiento es recogido por el lenguaje criollo. Corriente, científico o político. El nombre quechuaymara es censurado. Y el sustantivo indio es sustituido por el adjetivo indígena. Indígena es aborigen, autóctono, en cualquier parte del mundo. Indio, en los Andes, nombra una raza, cultura y pueblo concreto. Indios en este continente somos quechaymaras, mixtecas, eskimales, mayas, cambas, chapacos, kichés, guaraníes, etc. Indígenas son germanos en Alemania, galos en Francia, vikingos en Escandinavia, latinos en Italia, etc.
La palabra campesino aumenta la confusión creada deliberadamente para encubrir el drama quechuaymara. Aunque la mayoría de los campesinos son quechuaymaras, habemos muchos que no somos campesinos.
El nombre tan generalizado de Latinoamérica es penumbra, vasta y cómoda. Cubre la luz y la sombra excluyentes, las diferencias reales, antagónicas y eternas. Desconocer al quechuaymara es desconocer esta porción del planeta tierra. Pero la ignorancia se disculpa arguyendo que el quechuaymara está en trance inminente de desaparecer.
Los gobiernos criollos suponen el “problema indígena” cada vez menor. Imaginan cada año sus repúblicas más blancas y “civilizadas”.
Los invasores españoles trataron de exterminar nuestros cuerpos. Hoy sus descendientes criollos tratan de exterminarnos también administrativamente. Nos niegan con sus censos a quienes sobrevivimos la masacre sangrienta. La palabra indio es insulto diario. El entrevistador censal al catalogar a alguien como tal cree insultarlo. Por ello anota como indios únicamente a quienes no pueden entenderlo. Evadir la palabra indio as hábito viejo, nació con los primeros decretos de las repúblicas. — “Ramiro, tu no eres indio. . . has sido dirigente universitario, escribes un libro, tienes reloj”– Entendían indio sinónimo de analfabeto.
Este otro tipo de matanza cataloga como de raza blanca al original quien habla algunas palabras de español, sobre todo si puede escribirlas, vive en ciudad, grande o pequeña, viste pantalón y camisa, andrajosos pero occidentales o posee casa o tierra. Millones de andinos estamos clasificados como blancos en los censos a pesar de comer, hablar, vestir, vivir, sentir y trabajar como quechuaymaras.
DESINDIANIZACION
Como sus padres no pudieron acabarnos a bala, los criollos tratan de acabarnos sin ruido ni sangre. Como no pueden cambiarnos la forma de huesos ni el color de piel, ojos, cabellos, nos cambian nuestra vida, sentimientos y creencias.
Las herramientas cambiaron en 500 años. El propósito sigue siendo asesinar nuestra nación. La desindianización, principal arma criolla actual, no es viaje desde la comunidad agraria hasta la sociedad industrial ni integración al modo europeo de vida. Menos aprendizaje o crecimiento. Es viaje irremediablemente frustrado. Sin excepción. Es mutilación de raíces a cambio de un imposible.
Tratar de pertenecer a una raza y cultura diferente es dejar de pertenecer a la propia y quedar suspendida grotescamente en el vacío. Degradar la verdad propia rompe toda posibilidad de crecer con cualquier otra verdad o cultura. El desindianizado es un gusano hueco, vaciado. Listo a tomar cualquier forma, bajo cualquier presión, una y otra vez.
Las primeras señales de la enfermedad pueden ser difíciles de advertir, un cambio en la marca de cigarro, aislamiento, cierta inquietud, algo parecido a curiosidad, etc. La joven india llega a la ciudad. Se vuelve sirvienta “doméstica”. Ve a su patrona, frente al espejo horas y horas. Pulirse como mercadería sexual pintada y perfumada. Alardear debilidades e ignorancias. Con su minúsculo primer sueldo comprara pinturas y tintes. Copiando a la patrona siempre, siempre será su inferior. Aprenderá a ver el trabajo y con su silencio negará su nación.
Cambiar apellidos, ocultar madre, padre, hermanos, amigos, vecinos, ropa, pelo, sabiduría propios, inaugura el miedo a ser descubierto. Pensar haber nacido indio por accidente, por defecto, es sentirse tratado injustamente por la vida.
Sufre escuchando diario chistes antindios. No por solidaridad con su raza sino por ver en ellos ataques personales, incisivos y disimulados. Aunque planee su reacción, llegado el momento siempre dudará entre decir o murmurar una respuesta, quedarse callado esperando que cambie el tema o reír de si mismo. En casos avanzados se anticipa al rechazo de los demás burlándose de si mismo, como alguien se burla de su propia cojera.
Ayuda a prohibir el aymara y el quechua en las ciudades. Rechaza vestidos indios con más intolerancia que el español mismo. Odia a sus hermanos y hermanas de raza para demostrar que nada tiene en común con ellos. Si apellida Hancko se vuelve Blanco, si Quispe ya es Guisbert o Espejo, si Packzi es Patzi, de Apasa podrá ser A. Paz.
El desindianizado procura casarse con mujer blanca para desligarse más de su raza. Paga el lujo de una mujer de la minoría opresora trabajando más que otros. La blanca comparte la riqueza de un indio. No su pobreza. Así mete dentro de su hogar, y dentro de su misma cama, el desprecio a su raza. Difícil para un indio ser totalmente franco con su esposa blanca. Alguien ¿Cómo esperar comprensión del dolor de alguien inmune a la enfermedad? En el mejor de los casos apenas habrá lástima.
La curación de una enfermedad comienza descubriendo sus pasos, sobre todo los primeros, desmenuzándolos, comprendiendo cada uno, profunda y detalladamente. No es sencillo. Muchos se opondrán. La enfermedad produce harto dinero a fabricantes y comerciantes. En ciudades comida y ropa plástica van siendo más baratas que las naturales. Mucha gente ya no puede distinguir el gusto de los sabores puros. Han perdido la habilidad para sobrevivir sin máquinas. Han olvidado que el poncho guarda en su pirámide el aire caliente más liviano. Relatar, como desnudándose, y analizar casos personales de desindianización en grupos abiertos ayuda a curar casos semejantes o a fijar en la mente su peligro.
Los criollos nos dividen a los indios con sus repúblicas, partidos, iglesias, aldeas y hasta clubes deportivos. Debemos quebrar la rutina desindianizadara. En trabajos, mercados, escuelas, iglesias, cines. Los enfermos con desindianización deben tener siempre la puerta abierta para reingresar a su pueblo. Principalmente quienes fueron arrancados de nuestra nación deben escuchar la palabra quechuaymara. Comprenderla para defender su pueblo. Entonces ya no podrán culpar sus actos a la sociedad, gobierno, padres ni a su hambre. Tendrán que aceptar la responsabilidad por su vida. Paso primero para crecer.
El indio no se vuelve peruano, boliviano, ecuatoriano, guatemalteco, mexicano por aprender español y olvidar su lengua. Seguirá siendo aymara, quechua, kiché, maya. Mixteca mientras esas repúblicas no creen sangres, lenguas, caras, religiones, organizaciones sociales de vida y trabajo. Por el asalto de Comunidades y sin tierras nuevas para las generaciones jóvenes el quechuaymara ha viajado a las ciudades. Esas trincheras criollas van siendo también territorio quechuaymara. Muchas de sus instituciones son ya indias por el número de sus miembros.
HAMBRE
El dinero en Los Andes nace o del trabajo quechuaymara o del robo blanco. El dinero de las compañías extranjeras no enraíza. Viene, lucra y se va. El hambre es arma criolla como las balas. Es la puerta principal a la desindianización. Causa millones de quechuaymaras muertos y enfermos. Los mismos números blancos revelan estadísticas estremecedoras de mortalidad y morbilidad indias.
Los criollos construyen hambre en el campo para empujarnos a la ciudad, para hambrearnos amestizados, nos obligan a refugiarnos del hambre que mata dentro del hambre que adormece. Fuimos echados de nuestras tierras buenas, cálidas, fertilizadas y regadas a las tierras altas y áridas. La montaña nevada limita la tierra del cielo. Ya no tenemos donde refugiarnos del asalto. Los criollos suben detrás de los pueblos quechuaymaras para seguirnos exprimiendo. Sobreviven las comunidades sembrando las andenerías incaicas o construyendo otras. Ni uno de los muchos proyectos y leyes de reforma agraria propuso devolvernos la tierra. Esas leyes no reforman nada. Son programas de colonización agraria en favor de los blancos. Buscan fragmentar comunidades en pequeñas parcelas individuales, dividirnos para acelerar nuestro exterminio. Los gobiernos prefieren comprar papas a países europeos o a la Argentina antes de ayudar a las comunidades. Precisamente los creadores de esta planta no pueden ampliar sus tierras y producción.
La corrupción es inevitable donde comerciantes y gobernantes pertenecen a las mismas familias. ¿Como diferenciar cuándo gobiernan y cuándo comercian? El simple cambio de una terminal de autobuses, cuartel, camino, iglesia, escuela, hospital, cine, crea o destruye millones de dinero en hoteles, restaurantes, gasolineras, garajes de reparación, cantinas.
El suelo vale por su cercanía a mercados, avenidas, fábricas, escuelas. Los criollos construyen obras estatales para valorizar sus propiedades individuales. Si el suelo beneficiado no les pertenece retardan la construcción estatal hasta haberlo comprado o usurpado.
RECONSTRUIR NUESTRO PASADO
La historia es arma. Oprime con la mentira y el silencio o libera con la verdad. Españoles y criollos le sacan su color indio a la historia de Los Andes. La reducen a cuentos de hazañas imaginarias de los asaltantes. Según los criollos enseñan en sus escuelas la historia de nuestras tierras comienza cuando son invadidas. Después de una breve y nebulosa “prehistoria” india.
Los curas y soldados quienes quemaron nuestras bibliotecas historiaron que no teníamos escritura. Así sus descendientes esquivan reconocer hoy su ignorancia para entenderla o su incapacidad para descifrarla.
Los militares españoles quienes reprimieron con sangre la resistencia quechuaymara armada escribieron que aceptamos la invasión mansamente. La historia andina oficial esta llena de agujeros y contradicciones. Mentiras viniendo de plumas diferentes por fuerza desarmonizan. La verdad de un hecho es una. La mentira acerca del mismo hecho sigue múltiples y opuestas versiones. La misión de la historia oficial es triple. Cortarnos el acceso a nuestro pasado. Justificar como civilización el asalto invasor. Y convencernos de nuestro “salvajismo”.
La historia oficial tapa nuestras raíces con nombres y hechos extranjeros. Asesina todo entusiasmo por nuestra nación. Nos enseña a aprender sin comprender. Nos avergüenza por ser indios para hacernos aceptar más conquista. Pues quien no conoce el proceso de una invasión fácilmente creerá en la inferioridad de la víctima. Nos domestica hasta lograr que nos duela el dolor de los invasores y nos duela la alegría de nuestro pueblo.
Hoy ningún español escribe sobre el indio. Escriben alemanes, franceses, suizos, norteamericanos. Para ver las obras de nuestros padres hay que viajar a Europa. Allá trafican con nuestros objetos antiguos, códices mayas, kipus incaicos. La mafia también opera.
EDUCACIÓN
El cerebro no piensa ni puede pensar dos realidades al mismo tiempo. La educación o educa describiendo nuestra tierra o deseduca tapándola al describir otra. En los Andes niñas y niños son encarcelados detrás de muros y rejas para separarlos de su pueblo. La escuela libera o esclaviza. Abre ventanas al pensamiento o lo castra para domesticar buenos ciudadanos, conscientes sólo de la distancia que los separa del grupo gobernante.
La UNESCO (Comisión de las Naciones Unidas para la Educación y la Ciencia) declaró: la educación debe adaptarse a la realidad. Correcto, pues si la realidad se debe adaptar a la educación ya es conquista. La educación andina construye ignorancia en escuelas, colegios y universidades. Nos enseña a sustraernos de nuestra cultura inculcándonos fragmentos de la cultura ajena. Tupe el pensamiento con descripciones truncas y rudimentarias de realidades europeas la agobia para mantener un grado satisfactorio de ignorancia en alumnos y profesores.
Escuela y colegio honran los asesinos y detractores de nuestra nación. Nos hacen olvidar nuestra sabiduría comunal. Para quitarnos el orgullo de ser nación privilegiada nos enseñan la sabiduría de otros pueblos. Ilustran los textos traducidos con héroes, plantas y paisajes de Europa. Después de leerlos sabemos menos sobre nuestras plantas, héroes, paisajes.
Las escuelas rurales, campesinas, son las más dañinas. Con su método, idioma y programa amestizan. Destruyen nuestro vínculo vital con el ambiente. El alumno quechuaymara debe aprender cuantas amantes tuvo Napoleón para no aprender cómo nuestras Comunidades lograron moldear la piedra, florecer los desiertos, integrarse a la armonía cósmica.
La educación andina no nace de Los Andes. Repite la de tierras lejanas. Los problemas regionales vivos, presentes, no interesan a los profesores universitarios. Convencidos que la cultura es europea adoran servilmente a la Europa capitalista o marxista.
Las universidades andinas, mexicanas o guatemaltecas, no son fuentes de cultura nacional. Son túneles de inyección de la cultura extranjera colonizante. A ella santifican como única cultura. Enseñan el cuerpo humano con libros traducidos hace muchos años del francés o inglés. Ignoran la medicina natural incaica.
RELIGIÓN
El quechuaymara es el catequizado, el objetivo de todas las campañas evangelizadoras. El blanco es dueño de la verdad divina. El quechuaymara es el pagano, es quien debe aprender del criollo cómo adorar a un Jesús judío de ojos azules y cabellos amarillos, a quien nunca nombró Los Andes.
El blanco es cardenal, monseñor u obispo. El quechuaymara es feligrés, a lo sumo, monaguillo para limpiar la iglesia. La mayor reserva mundial del cristianismo según el Vaticano, América Latina, no tiene un solo santo indio en cinco siglos. ¿Milagro? No, fruto obligado de una religión extranjera y extranjerizante.
La fe cristiana está en proporción directa con el desprecio al indio. La Biblia no conduce al camino de Dios sino al camino del blanco. El cristianismo no se quedó por la bondad de sus misioneros sino por la brutalidad militar. Los curas cristianos incitaron a los asaltantes a matarnos ofreciéndoles el cielo por premio.
Los invasores, con su modo carcelario de evangelizar, nos obligaron a escoger entre el bautismo o la muerte por cuchillo u hoguera. Hoy los curas imponen nombres cristianos, copiados de la Biblia o de los almanaques. Como el papa no santificó ningún indio nuestros nombres van disminuyendo. Sólo pueden ser usados por extranjeros. Hoy los criollos gustan nombres gringos. Los curas los aceptan. A veces sugieren escoger un nombre gringo y otro cristiano. Pero siguen vetando nuestros nombres.
Ahora la iglesia cambia palabras para no envejecer y decaer obsoleta. Los Mariknoll ilustra su revista con ruinas incaicas o mayas y dice “God talks through many cultures, some of them, focused in the past”. (Dios habla a través de muchas culturas, algunas de ellas situadas en el pasado). El plural de culturas se vuelve Dios singular. En vez de atacar nuestra sabiduría crecen usándola. Hasta nuestros Incas milenarios aparecen cristianizados así.
POLÍTICA
Estados europeos niegan la nación quechuaymara en la cual están incrustados. Apenas reconocen nuestra existencia legal como bolivianos, peruanos, ecuatorianos, chilenos o argentinos. Los estados que nos oprimen son los resabios dejados por España para prolongar su dominio. Su primer propósito es destruir el carácter nacional. Apoyar toda copia, toda mezcla para hacer desaparecer la raza andina. La conexión entre los estados sombra de Europa y la nación quechuaymara es desastrosa para nosotros.
En cada partido, de cualquier color, de derecha o izquierda, moderado o extremista, pequeño o grande, antiguo o nuevo, el quechuaymara es fuerza bruta, militancia. El blanco es dirección. Los partidos están divididos como las repúblicas en dos segmentos: cerebros y masa, gobierno y ciudadanía. El quechuaymara es el reprimido. El criollo el represor. La represión asesina sin juicio indios rebeldes y trata con delicadeza presos políticos blancos.
LEY Y MORAL
Bolivia, como las demás repúblicas andinas, no tiene sus leyes. Usa ajenas, traducidas del francés o copiadas de España. Los procedimientos contradicen las leyes. Forman el enmarañado negocio de la justicia donde raptan abogados, jueces, procuradores, notarios, fiscales, tinterillos, testigos, peritos, escribanos, auxiliares, criollos y mestizos.Hasta hace años jurar en falso era oficio público. En las gradas principales del palacio de justicia de la Paz, tomando el sol al pie de estatuas griegas y romanas, grupos agremiados de juradores esperaban clientes. Regateaban sus servicios con buceadores de procedimientos y mañas. Esta profesión, respetada por el ambiente criollo, nació con las primeras familias españolas. Ellas en sus largos juicios ante el rey procuraban rentas, premios, compensaciones, indemnizaciones hasta por pérdidas de uñas. Compraron juramentos a puja abierta para llenar el requisito jurídico de testigos.
El criollo, quien roba, viola, mata, miente, enseña al quechuaymara lo moral e inmoral. El criollo, quien practica todos los vicios, se escandaliza cuando mascamos coca para matar nuestra hambre. Olvidan que sus antepasados nos impusieron su uso para explotarnos mejor. En el Tawantinsuyu la coca estaba permitida solamente días especiales. Hoy sin ella ni una libra de mineral saldría de los Andes.
Nuestros hermanos del norte dicen: el maíz es alimento para mi cuerpo y el peyote es alimento para mi alma. El criollo no puede decir lo mismo de ninguno de sus vicios, pues los usa para olvidar, no para aprender. Los comuneros todavía reúnen cuotas, contratan abogados y mandan delegaciones a las ciudades para defender sus tierras en los tribunales. Los abogados en el día nos representan en la noche beben con jueces y rivales, con nuestro dinero.
LENGUA
En los Andes, México, Guatemala o Brasil saber un idioma indio es vergüenza, ignorarlo orgullo. Cuando se pronuncia mal un apellido o nombre inglés, francés o europeo se oculta el error y se esfuerza por no repetirlo. Cuando se yerra al pronunciar un nombre quechuaymara se proclama el error festivamente y se insiste en él. Cada lenguaje es forma de pensar y sentir. Cuando pensamos hablamos con nosotros en silencio. Aprender un idioma no es ser invadido por él Quien crece aprende y enriquece su lengua.
El criollo promete incorporarlo a la minoría si aprende el lenguaje invasor. Después resulta que un quechuaymara no se convierte en criollo por haber aprendido español. Como un árabe no se convierte en británico por aprender inglés. Por el contrario, su vergüenza aumenta, es más consciente de la distancia que la separa del blanco.
MEDICINA
La sociedad criolla oculta la utilidad y uso actual de la medicina quechuaymara. Se avergüenza de ella y caza con sus policías a nuestros médicos, llamándolos hechiceros. Aunque en casos desesperados los busquen en silencio. Los criollos persiguen la medicina barata, salida de la tierra, experiencia milenaria para expandir la medicina cara, salida de la fábrica, puro experimento. Peligrosa como la talidomida causante de fetos sin brazos ni piernas.
Quien quiera curar legalmente en los Andes debe aprender cómo curan los europeos. Debe usar las drogas que curan enfermedades simples creando otras complicadas y ocultas. Estas enfermedades nuevas producidas por la industria farmacéutica, llamadas iatrogénicas, resisten la medicina tradicional e industrial. Los médicos de universidad son simples agentes de ventas de las fábricas de drogas. Las máquinas no producen alimentos, tampoco producen salud.
EJERCITO
El servicio militar (servicio AL militar) obligatorio es intenso programa militar desindianizador. Los conscriptos aprenden a balbucear español y son alfabetizados. Se les incita a ser “vivos”. El cuartel los infecta con todos los vicios del mundo blanco para que contaminen sus comunidades. Deben marchar al ritmo de himnos ingleses, alemanes o norteamericanos sin una nota ni sonido autóctono. Los ejércitos andinos se llaman nacionales. Y usan ropa ideada y hasta cosida para soldados de otros continentes, estructura de mandos y funciones copiada de modelos europeos o norteamericanos. Otras culturas diseñan su estrategia, táctica, saludos, posiciones de marcha, alerta, descanso, distribución de camas, etc.
ARTE
Es india la única música, pintura, escultura, literatura de Los Andes. Las minorías criollas no tienen arte propio. Consumen el extranjero. Enriquecen vendiendo arte indio a Europa y Estados Unidos y prohibiendo con música de máquinas los ritmos andinos. Los pintores criollos se distribuyen entre las escuelas europeas. Las copian con dos o tres décadas de retraso. Los pintores andinos son catalogados como “primitivistas” por pintar los Andes.
El arte quechuaymara ha sido degenerado por el mercado. Los dibujos de k’eros, llijllas, ponchos de simbología mítica, hoy son producidos en serie para turistas. Simbolizan sólo la ignorancia de los mercaderes. En los Andes, Guatemala, México todo arte real, con raíces, es indio. Los demás son copias de copias para consumo de colonizados.
MINORÍAS SERVILES Y OPRESORAS
Las minorías andinas con su servilismo tenaz a Europa y Estados Unidos lograron ser ignoradas por ellos. Temiendo tanto su indiferencia ganaron su desprecio. Suponen suya la antigüedad helénica y romana, pero Grecia e Italia también las ignoran. Levantan estatuas a héroes extranjeros como estatuas a Kennedy, tres a Bolívar, a Colón, dos a Sucre, a Isabel la católica en la plaza del mismo nombre, a San Martín, Artigas, Badén Powell, Humboldt, Melvin Jones. Las decoraciones municipales son musas griegas y ángeles sin color.
Alegra a los latinoamericanos entenderse en francés, alemán, inglés, ruso. Compiten por el preciosismo intolerante del asimilado. Su lengua domesticada satiriza cualquier error en “dicción”. Su esfuerzo pertinaz por imitar el acento extranjero y matar el propio no llega a la perfección sino al ridículo. (Ej.: ex presidente de Bolivia que tenia que utilizar el diccionario español para demostrar que solo podía hablar inglés)
La servidumbre se gradúa. Peruanos, bolivianos, ecuatorianos suelen decir orgullosos que se sienten más brasileros o argentinos. Estos, también con orgullo, dicen sentirse más franceses, ingleses, alemanes o norteamericanos. Difícil distinguir en los Andes turistas de Buenos Aires o Rió de Janeiro de los gringos.El hogar criollo revela renuncia voluntaria a Los Andes. Sus adornos son caras, paisajes, animales inexistentes en el país, inviernos de pinos nórdicos nevados y santa claus rosados, cuando diciembre es pleno verano andino. Representan lo heroico con un sombrero de ranger o un cazador blanco en safari africano, lo santo con una monja, la sabiduría con lentes. La deficiencia en la vista les certifica conocimiento. Lo armónico con música antigua europea. Contrariando a los mismos médicos industriales prefieren coca cola a un jugo de frutas, pan Bimbo, blanco e insustancial como algodón, a la tortilla o pan de maíz cargados de proteínas, minerales y sabor.
Las criollas suponen la raza española bella, pero no se animan a caminar sin llenarse de afeites, pinturas, cremas, sombras, coloretes, pelucas, colores de cejas, de labios, depilados, pestañas postizas, etc. Para saber si están en enfermas consultan al médico, al siquiatra le preguntan si están enamoradas. La tiranía de la moda llena su vacío cultural. Moda nacida del apremio de una sociedad opulenta a miles de kilómetros.
Sus mitos y fábulas son elocuentes. Ocultan el “misterio” del nacimiento a sus niños contándoles que llegaron en paquete de París, o colgados del pico de una cigüeña, animal desconocido en los Andes. Es decir emocionalmente nacen extranjeros. Cuando crecen les enseñan su país con libros escritos por europeos. Después de breves semanas en Europa o Estados Unidos al regreso suelen quejarse de problemas con su lengua. Dicen “pensar” ya en francés o inglés. Procuran hablar español con acento europeo o sueltan en la conversación palabras extranjeras como deslices.
Copian el andar cauteloso del turista y arrugando la nariz rezongan: “qué sucio esta todo esto”, “por qué no construyen baños”, “aquí la gente no sabe como caminar”. Olvidan que sus familias gobiernan. El criollo procura ignorar su país y conocer el colonizador. La realidad andina no le interesa.
MARXISMO EN LOS ANDES
El marxismo andino no nace de meditar problemas andinos. Viene de lejos, viajando dentro del intercambio colonialista. La metrópoli se lleva nuestros minerales y nos manda mercaderías, religiones, armas, modas, músicas, ideologías. Es último aliento del empuje invasor.
Cruza el Atlántico en primera clase como inmigrante rico. Lo portan jóvenes terratenientes. Regresan después de haber estudiado en universidades europeas. Como plantita delicada necesita invernadero para sobrevivir a los 4.000 metros de altura, entre nieves eternas e indios herméticos.
Se refugia en salones alfombrados donde los quechuaymaras no podemos entrar. Sube a Los Andes a hacerse ver, no a ver, a enseñar, no a crecer aprendiendo de la realidad. No se alimenta con las ideas andinas. Necesita de un cordón umbilical de miles y miles de kilómetros.
Este lo nutre con folletos, congresos, documentos y hasta cismas. Se inicia dentro del marxista andino la separación perpetua: yo y el pueblo. El yo refugiado dentro del nuevo dogma europeo contra toda influencia del ambiente andino. Al llegar a Los Andes el marxismo encuentra los humanos divididos en dos grupos: Uno diminuto de criollos y españoles, dueños de indios, haciendas, minas, escuelas, ejércitos, universidades, gobiernos. Otro gigantesco, los pueblos quechuaymaras esclavizados.
El trabajador libre, con oficio, no tiene lugar entre amos y peones. La barrera racial no permite clase media. En vez de ella encuentra flotando un mestizaje efímero. Esforzándose por desnudarse de lo indio para integrarse a la minoría. Sin cultura, parásito del mundo indio o del blanco.
Frente a las dos sociedades el marxismo elige la minoría opresora. Se convierte rápidamente en la teoría revolucionaria de la juventud del feudalismo español contemporáneo en los Andes. La ideología del proletariado se levanta sin proletariado, industrias, salarios ni sindicatos. Y aparece en las tierras indias un antiyanquismo totalmente español, con la virulencia y celos del conquistador menor desplazado.
Las familias “decentes” aprenden marxismo con el fervor que les despierta todo lo llegado de Europa. Lo feudal izan como antes al cristianismo y a la revolución francesa. Ahora la rancia y alambicada retórica hispana reflorece hablando marxismo, usándolo para rellenar su vacío ideológico.
La juventud marxista luce revolucionaria, hasta radical si sus métodos son violentos. En realidad es juventud conservadora. Como todos los políticos criollos adora a Europa. Su cerebro está guiado por la tradición colonial, por el odio heredado al indio. Continúa, respeta y propaga la dominación europea en Los Andes. Ideas extranjeras le describen su propia realidad local. Captar y crear así es imposible. Por ello sin darse cuenta obedece servilmente las reglas de hierro de la minoría racial.
El marxismo rápidamente ocupa universidades y colegios. Nada más comprensible. De la universidad andina no brota independencia. Desde su fundación está de espaldas a Los Andes y entregada de rodillas a Europa. Nunca fue “universitas”, universal. Fue y es sombra, distante y desfigurada, de la cultura exclusivamente del Mediterráneo. No produce cultura, ni propia ni ajena. Porque cultura es síntesis de la sabiduría de un pueblo. Apenas es pedazo trunco de otra síntesis.
La universidad andina ignora los cambios del ambiente andino. Tan sólo reacciona a cambios europeos con años de retraso. Ni una universidad defiende al pueblo indio de la agresión cultural extranjera. Por el contrario, es su arma primera para deformar el espíritu nacional. Allí los jóvenes aprenden a olvidar que pertenecen a Los Andes.
Toda revolución nace de y pertenece a una cultura. Sin embargo los revolucionarios andinos cuando estudian la realidad andina son excomulgados. El dogma marxista los acusa de desviación “nacionalista”, “folclorista”, “indigenista”. El dogma anima solamente el estudio de la cultura occidental. Ignora la penosa y diaria resistencia de los pueblos indios contra la aculturación extranjera.
El internacionalismo marxista no se forma con aportes de todos los continentes. Ni de varios. Es pura experiencia europea. Prolonga el camino occidental, ancheado y expandido al extremo de poder disfrazarse de internacional y universal para acelerar su invasión.
La lectura de manuales marxistas no expulsa la colonización del pensar, vestir, comer, hablar, trabajar, soñar o imaginar. El colonizado al leer marxismo, u otra teoría revolucionaria extranjera, no se libera, se entrega. No rompe su prejuicio antindio crecido durante cinco siglos. Disfraza su domesticación colonial de revolucionaria. Adquiere una visión europea, el decir ajena, infiel, de la realidad andina y de su dependencia.
REAL OPRESIÓN DE RAZA, TEÓRICA OPRESIÓN DE CLASE
La lucha de clases nació, tuvo que nacer, en la misma cuna de la propiedad privada, dinero, individuo, esclavitud, mercancía, capital, imperialismo. Todas creaciones europeas. El remedio tiene la nacionalidad de la enfermedad. Es su hijo.
La lucha de clases no podía nacer en Los Andes donde amos eran y son de raza blanca y explotado eran y son quechuaymaras. No generan lucha de clases naciones sin industria. Donde el origen del “capital”, dinero, no es acumulación de trabajo artesanal en los burgos sino despojo de Comunidades quechuaymaras. Donde nadie sabe qué realmente es clase porque los ricos son españoles o criollos y los pobres son indios.
La historia de Los Andes y de América India no es relación, de lucha de clases. De ser así la mayor parte de nuestra vida, los milenios del Tawantinsuyu sin clases, opresión, guerras, armas, ejércitos, no serían historia. La lucha de clases tampoco puede historiar nuestros últimos 500 años de invasión, colonia y república. Ni descubrí nuestro presente. Se nos oprimió y se nos oprime por ser quechuaymaras, no por ser obreros. Siglos antes de nacer el primer obrero ya comenzó nuestra explotación.
La historia real de los últimos cinco siglos en Los Andes relata la opresión de nuestra raza, cultura, nación, describe nuestro dolor, resistencia y reseña la defensa quechuaymara contra la invasión. Guerra directa y clara unas veces, indirecta e irreconocible otras. Encajar la opresión y lucha quechuaymara en la teoría de la opresión y lucha de clases sólo es posible encogiendo y desfigurando los hechos andinos para hacerlos caber en las definiciones de la teoría europea.
Ni aymaras ni quechuas somos clase social. Existimos milenios antes que lo inventara ese concepto palabra. Hoy no sufrimos opresión clasista, sufrimos opresión nacional. Aunque importante, la explotación económica de clase es parte de nuestra tragedia múltiple. La teoría de clases no describe nuestro dolor ni articula nuestra exigencia de justicia.
La pirámide racial desmiente la teoría de clases. Cada nivel explota al inferior dentro de escuelas, mercados, religiones, clases, partidos. El quechuaymara recibe el odio directo, diario, de los inmediatamente superiores en la escalera. Desocupados, artesanos, pequeños comerciantes, obreros, y mestizos, quienes de acuerdo al marxismo debían ser sus aliados, se ocupan de sumirlo cada día a la base, de oponerse a cualquier ascenso. Temen que el indio les dispute sus empleos bajos.
En América, Asia o África no hay una sola sociedad clasista no racista, donde no se pague por el color y no por el trabajo. Incluso en Europa cuna misma de la teoría de clases. Donde llegó Europa esclavizó las razas locales. Fecundó élites para prolongar la colonización. De la invasión militar pasó a la económica y política. Ahora pretende imponer su política de liberación.
La lucha de clases es teoría. Nadie habló de ella en Los Andes antes de llegar los libros traducidos. Hoy sigue en los libros, no en la vida. No explica por qué fuimos despojados de nuestras tierras, por qué el colono se hace colonizador y luego colonialista, por qué no hay colonizador pobre ni por qué el odio al quechuaymara es más intenso en blancos pobres. Ignora la distribución racial de culpa y sus implicaciones económicas.
Los blancos ricos son familia continental. Las élites nacionales están emparentadas por matrimonio. Se encuentran en jets, hoteles de lujo, conferencias internacionales, cristianas, profesionales, políticos, fiestas diplomáticas. Dentro hay fascistas, comunistas, cristianos, anarquistas, demócratas, apolíticos, etc. Todos ellos se benefician, lo quieran o no, lo reconozcan o no, lo sepan o no, de la opresión al indio.
En Los Andes sólo pueden haber dos clases de socialismos: El que nos enseña quienes somos y el que nos enseña quienes debemos ser. Uno descubre nuestra verdad, el otro repite verdades ajenas. Uno brota de nuestra historia milenaria, el otro brota de libros traducidos. Uno nos hace crecer comenzando de nuestras raíces, el otro nos impide crecer cercenándolas. Uno confía en el pueblo como es, quechuaymara, natural y cósmico, el otro confía en la máquina, artificial y occidental. En fin, el socialismo nuestro y el ajeno, el que libera y el que coloniza.

Puka Apu

UNA VISIÓN INDÍGENA DE LA VIOLENCIA OCCIDENTAL

Partimos por definir “la violencia” como la ruptura de un “orden” en general, cualquiera que este fuera, así fuera un “orden violento”, no discutimos aquí sobre la “justificación” de la violencia, sino solo acerca de su carácter o de su naturaleza. Tampoco podemos calificar la violencia como “culta” o “silvestre”, (o “salvaje” sin mayor diplomacia); sino esta referida a una cultura específica que la juzga o califica, pues lo calificado como “salvaje” por un ingles-occidental, puede ser calificado de “cultísima” por un iroqués-amerindio, o viceversa.
Por otra parte la calificación de violencia “legítima” o “ilegitima”, que presenta Manuel Gutiérrez Estévez (MGE) nos va orientando en torno a una idea central, en donde son los seres humanos los que desarrollan un ORDEN LEGAL, desde donde se puede juzgar los hechos violentos “contra ese orden” y por tanto definir también el “estado legal” como un “estado-no-violento”, así sea que este “estado” de cosas encierre para los que lo viven –sean estas “mayoría” o “minoría”-, una violencia sistémica o estructural. Concluyamos que los llamados “ordenes legales” no son garantía de “ordenes no-violentos” y si mas bien, pueden ser usados para esconderlos.
Veamos algunas fuentes occidentales que nos aclaran el asunto del “orden legal”. Fue Aristóteles el que atribuye al sofista Licofrón, la doctrina de que “la ley es una mera convención (syntheke) y una garantía de los derechos mutuos”, y afirma que en este caso la ley: “no estaría en condición de hacer a los ciudadanos buenos y justos”. Aunque podemos estar de acuerdo en que también los conceptos de “bueno” y “justo” son magníficamente relativos, pero estos no son nuestros puntos a analizar.De hecho, existen otras culturas diferentes a la occidental y a la indígena-andina2, pero aquí lo que trato es de comentar desde mi cultura, los alcances o conceptos de la cultura occidental sobre “la violencia”. Precisemos los “tipos” de violencia por los tipos de “orden” y reduzcámoslos a lo central. La idea de que la violencia es la negación de un “orden natural”, es la idea de violencia “contranatura”, como la idea de la violencia como negación del “orden humano”, sería una violencia “contrahumana”, así como existe una tercera violencia que sería la alteración del “orden divino”, a esta violencia se le ha llamado “pecado”3. Finalmente y para aplacar las conciencias, concluiremos que como todo “orden” es hecho o manipulado por los humanos4, -hasta que no se demuestre lo contrario-, toda violencia anti-orden es una violencia contra-humana.
Ahora bien, en una cultura en donde existe una conciencia comunitaria, como en la indígena-andina, la ley humana sí que puede ser forjada por un “contrato social comunitario”; pero lo mas probable es que en una cultura de individuos, en donde pre-existe el individualismo y la megalomanía, cada humano, quiera tener “su” orden, frente a lo cual no queda sino la guerra total para definir no “la fuerza de la ley”, sino la “ley del mas fuerte”, pues se sobreentiende que el mas fuerte va a imponer “su ley” por la fuerza, o por la fuerza de la “razón” que da lo mismo. Este es el origen simple de la violencia en occidente, en el plano humano.
En el plano religioso o divino, la violencia tiene un origen mas preciso aun, pues esta referido a la ruptura del ORDEN DIVINO. En un mundo donde cada pueblo, y hasta cada individuo, tiene “acceso a la verdad”, y por ende cada pueblo tiene su Dios o Dioses, estamos otra vez entrampados, porque, ante la pregunta de ¿Qué Dios, o cuál Dios?, volvemos al campo de la guerra, esta vez “santa”, como regulador de los mas fuertes. Y precisamente la hegemonía y gran eficacia para el dominio del mundo, de la cultura o “civilización occidental” esta referida a su culto del Dios monoteico, que es la fuerza de su “razón” fundamental, por lo que líneas abajo explicaremos, por el momento diremos que este Dios ejerce de antemano y por principio teológico, una “violencia genética” sobre sus feligreses. Esta sería una “violencia de origen”, o “pecado original”, con el que “todos nacemos” o “violencia inexorable” o “inevitable”, a pesar de que “es aplicada” a seres que nacen a la existencia o peor aun, que será aplicada a los que recién vendrán, es decir a los “no nacidos”. Todo esto nos lleva a pensar que el “orden divino”, es en realidad un “desorden anticipado”, o “violencia gratuita” del Dios monoteico. Ese Dios que dice “Yo soy el que soy” y cuyos seguidores proclaman que es el “Dios único y verdadero”, y que ejerce una violencia 5 anticipada contra su creatura o ser humano occidental. Con mucha razón Yves Guillemot dice que:
“La especificidad de la cultura occidental europea, a diferencia de culturas que han existido en el pasado y que tenían una posición hegemónica o de dominación, es que aquella no puede vivir con “diferentes” y tiene por tanto que excluirlas, es decir destruirlas, en un proceso de violencia sistemática, que comienza con la dominación militar, continua con la explotación económica, esto es el parasitismo simple (proceso que Samir Amín ha llamado “intercambio desigual”) en lo que podríamos llamar la “fagocitación” de las economías del “tercer mundo”, y finalmente la “deglución” plena, esto es el “metabolizar” a culturas y pueblos enteros, es decir el canibalizarlas en el pleno sentido de la palabra. De aquí deviene el mito del “homus vampiro”. Pero también el pensamiento auto-crítico hacia occidente, como el de T. Hobbes que señala el carácter predador del humano occidental en su principio de “el hombre es el lobo del hombre” y de J.J. Rousseau con “el hombre nace bueno, la sociedad lo corrompe”, yo corrijo: “...El sistema o estructura de la sociedad occidental, lo corrompe”,(Guillemot: 2004)
T. Hobbes, en el “Leviatán” (1651), ha definido la Paz como la cesación del estado de guerra, o sea como la cesación del conflicto universal entre los hombres; por tanto, como “lo normal” es la guerra6, hay que “esforzarse por la Paz” que es “ley fundamental de naturaleza”. Aquí lo “normal” en el ser humano, no es “ley natural”, sino es esfuerzo por romper su “normalidad” que es la guerra, “el conflicto universal entre los hombres” y que, cada quien este dispuesto a hacer cesación de su derecho, cuando los demás estén también dispuestos a hacerlo, en una cesión general de derechos llamado “contrato social”. En toda la filosofía occidental, el ser humano, no esta con la naturaleza, no pertenece al orden de “lo natural”. Kant, en “La Paz Perpetua” (1790), dice que “Todos los hombres que pueden afectarse recíprocamente deben estar dentro de la jurisdicción de alguna institución civil” , puesto que aun si sólo uno disfrutase de su facultad natural, retornaría la guerra. Es decir consideró que como el “estado de Paz” entre los hombres no es un estado “de naturaleza”, hay por lo tanto que estatuirla o instituirla, es decir, que para conseguir “la Paz”, es necesario conquistar un estado “legal”. Así, Hobbes y Spinoza (1,670), pusieron la doctrina del contrato social en defensa del poder absoluto. Aunque también, filósofos occidentales como Marx y Sorel, han exaltado la violencia como una forma de romper los estados de sometimiento del ser humano por estructuras, oligarquías o clases sociales explotadoras.
El “orden”, es pues siempre “humano”, así sea de un sector, clase, elite, o individuo, y así, estos se escuden detrás de un aparente “orden natural o divino”, es finalmente un “orden humano”. Y todo orden a su vez, es una relación cualquiera entre dos o mas objetos, relación que se pueda expresar mediante una regla o ley.
Así fue que en occidente en la Edad Media en Europa, se fue imponiendo en espacios geográficos cada vez mas “hemisféricos” y por la fuerza de las armas la doctrina del “origen divino”, del Estado y en general de toda “comunidad civil”. Y aquí hay que ser mas preciso: el origen del Estado y de todo “orden humano”, en Europa occidental se fue imponiendo basado en la creencia en “un solo Dios verdadero”, a sangre y fuego. Es decir con la violencia mas “virtuosa” y feróz.
La doctrina del “contractualismo” vuelve a surgir en la edad moderna y resulta un poderoso instrumento para la lucha por los derechos humanos, pues cundían los tiranos que hacían de las suyas “en nombre de Dios y del Papa”. La “reforma” libra a los feligreses de la “intermediación” clerical y los ponen en “contacto directo” con su Dios monoteico y con la posibilidad de saber que “no toda autoridad está amparada por el poder divino”, es así que “en nombre de Dios” también se puede luchar contra los tiranos. Los calvinistas publican en 1579 en Ginebra las “Vindiciae contra Tyrannos”, retoman la doctrina del contrato para reivindicar el derecho del pueblo para rebelarse –es decir violentar el orden- contra todo rey o Estado “tirano”, cuando estos no cumplan las obligaciones del “contrato originario”. Posteriormente Locke, Hume, Rousseau, Kant, Hegel y muchos otros desarrollan el fundamento de la moderna democracia, con el derecho constitucional y el concepto del Estado-república , que funda en occidente la “pax-republicana”. Que no es hasta ahora “tan pax” que digamos. Y si no preguntémosles a Bush, o a Putín.
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Hasta aquí he desarrollado solamente los argumentos para decir que el occidente europeo, es tan violento como cualquier sociedad humana, y tal vez ha sido la cultura mas violenta, tanto así, que se ha impuesto por el fenómeno llamado “colonialismo”, desde el siglo XIV en adelante, matando en pocos años en África, Asia, Oceanía y América a mucho mas de la mitad de la población mundial que existía en 1492. Lo que sería interesante es descubrir el porqué de tanta ferocidad y crueldad de las llamadas “conquistas” europeas, ya que la “violencia” solo ha sido un instrumento mas de colonización, como pudo también ser el comercio o por último: la amistad. La ferocidad y crueldad europea es algo solo comparable con su complejidad de pensamiento.
El concepto de violencia, pienso que en todas las culturas es el mismo, tiene la misma valoración y es condición previa a la “contractualidad humana”, en donde se depositan todas las creencias, religiones, fes, filosofías, doctrinas, etc, etc como contenidos y condiciones de contractualidad; si el pacto es verbal o escrito o simbolizado de alguna forma, es lo de menos, la violencia como “los pactos” humanos son, salvando diferencias menores, los mismos en todo el planeta, esto sin cargo a que alguna de “las partes” del “contrato” se salga, por algún diverso motivo, de lo pactado y genere un “transito violento” hasta otro “momento de paz” es decir, de “no violencia”. Respondida la primera pregunta que formula MGE, entonces, no cabe creo la segunda pregunta al final de su primer extenso párrafo: ¿Podemos hablar –en general-de las culturas amerindias como culturas violentas?, mas bien se podría reformular y generalizarla así :¿ Cuál cultura es mas o menos violenta que cuál?.
Con estas reflexiones, lo único que quiero es dejar visible lo que, considero yo, preocupa verdaderamente a MGE, en su artículo, que no es tanto la “violencia” de las culturas amerindias, sino la presunta “crueldad” que manifiestan en sus “costumbres silvestres”, como las describe extensamente en sus ejemplos sobre los indígenas amerindios. De lo contrario se dedicaría a comparar conceptos mas “equitativos”, tal como dice otro occidental como Tzvetan Todorov en su célebre obra “La Conquista de América, la Cuestión del Otro”: “...Cabría hablar aquí de sociedades con sacrificio y sociedades con matanza, cuyos representantes serían, respectivamente, los aztecas y los españoles del siglo XVI”. (Todorov: 1987)
¿No será que MGE sigue cargando inconsciente esa gran culpa histórica del colonialismo?, esa que persigue a los europeos que tratan de justificar atrocidades pasadas y que les enfervorizan los sentimientos de “inferioridad-superioridad” del que se sabe pertenecer a una cultura que ha cometido un mega-crimen histórico7 de espanto, del que sabe o sospecha que su cultura posee “esa infinita pasión homicida”. Como dice Todorov: “Si alguna vez se ha aplicado con precisión a un caso la palabra genocidio, es a éste. Me parece que es un récord, no sólo en términos relativos (una destrucción del orden de 90% y más), sino también absolutos, puestos que hablamos de una disminución de la población estimada en 70 millones de seres humanos. Ninguna de las grandes matanzas del siglo XX puede compararse con esta hecatombe. (Todorov:1987: 144). Para usar las palabras, y la “lógica” de MGE, en su frase con que finaliza el texto aquí comentado: Esta si que fue una violencia que tuvo un “contrario” y un “mega-objeto” muy concreto, una violencia nada “ubicua”. Pero, ¿Acáso esa violencia ya paso?, para Yves Guillemot8 (2004), sigue siendo, y seguirá esa violencia, hasta que el occidental no acabe con “ese otro” que lo mira desde la ausencia de su propia imagen en el “espejo del vampiro”. Es decir hasta que no convierta a todos los indígenas en “sujetos individuales”. Y como bien dice: Hasta ahora en los Andes se habla indistintamente de “cristianos” como sinónimo de “humanos”, como el occidental no alcanza a distinguir “humanos” dentro de “el espejo andino”, o no ve “individuos” en las comunidades andinas, esto lo lleva a continuar su labor “cristianizadora” o de convertir a los andinos comuneros en individuos occidentales.
¿Acáso con Sepúlveda y en su célebre “discurso de Valladolid”, se puede encontrar la justificación a tanta masacre?. Él plantea las “razones” de la justa guerra, o de la justa “matanza”, que después y hasta la actualidad se sigue manifestado como la guerra de las “justas razones”. Veamos, si no seguimos esgrimiendo la misma guerra de razones, que intentan volver legítimo el “orden” de ese Dios de las “culturas monoteístas del mediterráneo” que dice “Yo soy el que soy”, y que parece replicar “¿...Y ? ”:
Es legítimo dominar por la fuerza de las armas a los hombres cuya condición natural es tal que deberían obedecer a otros, si rechazan dicha obediencia y no queda ningún otro recurso.
Es legítimo desterrar el abominable crimen que consiste en comer carne humana, que es una ofensa particular a la naturaleza, y poner fin al culto de los demonios, el cual, más que cualquier otra cosa, provoca la ira de Dios, con el monstruoso rito del sacrificio humano.
Es legítimo salvar de los graves peligros a los innumerables mortales inocentes que esos bárbaros inmolaban todos los años, apaciguando a sus dioses con corazones humanos. La guerra contra los infieles se justifica porque abre el camino para la propagación de la religión cristiana y facilita la tarea de los misioneros.
Raras estas razones, sobre todo la última de “salvar a los innumerables mortales inocentes” de los “sacrificios humanos”, cuando los “conquistadores” mataron directa o indirectamente 70 millones de indígenas solo en América9, cuando la población mundial no pasaba de los 400 millones. ¿Qué clase de chiste cruel era este el del Dr. Ginés de Sepúlveda?. Podemos suponer que eso de “facilitar la tarea de los misioneros”, esta referido a que es mas fácil “adoctrinar” al escaso 10% de los aterrados sobrevivientes, que a todos los millones de muertos en tamaña “guerra justa”10.
Y dice Todorov sobre la “leyenda negra”: “Lo negro esta ahí, aunque no haya leyenda. No es que los españoles sean peores que otros colonizadores: ocurre simplemente que fueron ellos los que entonces ocuparon América, y que ningún otro colonizador tuvo la oportunidad, ni antes ni después, de hacer morir a tanta gente al mismo tiempo”. (Todorov: 1987:144).
¿Se ha preguntado el lector sobre las razones o motivos que tuvieron los españoles y europeos en general para hacer las barbaridades, de matar a millones de nuestros antepasados?, ¿Hay alguna respuesta o explicación de la crueldad desmedida, que tuvieron cuando invadieron América?. Estas llagas, no se han cerrado, es mas, están aun sangrado y esperando que las sociedades indígenas tengan algún poder económico con el que financiar sus denuncias “holocáusticas”. Tal como también esta aun el amnésico trauma que insensibiliza y anestesia a nuestras mayorías indígenas y que no nos permite aun, por el daño que nos pudiera ocasionar, sentir la inmensidad del dolor acumulado y embalsado en estos últimos 500 años. Veamos algunos otros “recuerdos”, que no son mitos, leyendas o “relatos fantásticos”, son testimonios de europeos:
“Y ahora un relato de Las Casas, que no figura en la Relación, sino en su Historia de las Indias, y que refiere un hecho del que no sólo fue testigo, sino participante: la matanza de Caonao, en Cuba, perpetrada por la tropa de Narváez, a la que está adscrito en calidad de capellán. El episodio empieza con una circunstancia fortuita: “El día que los españoles llegaron al pueblo, en la mañana parándose a almorzar en un arroyo seco, aunque algunos charquillos tenía de agua, el cual estaba lleno de piedras amoladeras, y antójaseles a todos de afilar en ellas sus espadas”. Al llegar a la aldea después de ese almuerzo campestre, a los españoles se les ocurre una nueva idea: comprobar si las espadas están tan afiladas como parece. “Súbitamente sacó un español su espada, en quien se creyó que se le revistió el diablo, y luego todos ciento sus espadas, y comienzan a desbarrigar y acuchillar y matar de aquellas ovejas y corderos, hombres y mujeres, niños y viejos, que estaban sentados, descuidados, mirando las yeguas y los españoles, pasmados, y dentro de dos credos no queda hombre vivo de todos cuantos allí estaban. Entran en la gran casa, que junto estaba, por que a la puerta de ella esto pasaba, y comienzan lo mismo a matar a cuchilladas y estocadas cuantos allí hallaron, que iba el arroyo de la sangre como si hubieran muerto muchas vacas”. Las Casas no encuentra ninguna explicación para estos hechos, a no ser el deseo de comprobar que las espadas estaban bien afiladas. “Ver las heridas que muchos tenían de los muertos, y otros que aún no habían expirado, fue una cosa de grima y espanto, que como el diablo, que los guiaba, les deparó aquellas piedras de amolar, en que afilaron las espadas aquel día de mañana en el arroyo donde almorzaron, dondequiera que daban el golpe, en aquellos cuerpos desnudos, en cueros y delicados, abrían por medio todo el hombre de una cuchillada”. (Todorov: 1987:151)
El tiempo pasa, pero las costumbres permanecen: es lo que se desprende de la carta que le escribe Fray Jerónimo de San Miguel al rey, el 20 de agosto de 1550: “A unos [indios] los han quemado vivos, a otros los han con muy grande crueldad cortado manos, narices, lenguas y otros miembros, aperreado indios y destetado mujeres...”. (Todorov:1987:151).
Y ahora un relato de Diego de Landa, Obispo de Yucatán, que no esta especialmente a favor de los indios: Y dice este Diego de Landa que él vio un gran árbol cerca del pueblo en el cual un capitán ahorcó muchas mujeres indias en sus ramas y de los pies de ellas a los niños, sus hijos...Hicieron [en los indios]cosas inauditas [pues les] cortaron narices, brazos y piernas, y a las mujeres los pechos, y las echaban en lagunas hondas con calabazas atadas a los pies; daban estocadas a los niños porque no andaban tanto como las madres, y si los llevaban en colleras y enfermaban, o no andaban tanto como los otros, les cortaban la cabeza por no pararse a soltarlos. (Todorov: 1987: 154).
Analizar las causas de la violencia no es una buena forma de analizar lo principal de la cuestión de la crueldad y el deseo de asesinar a tantos humanos, esto que debe pertenecer al dominio de la criminalística, debe también tener su punto de inicio en “lo ontológico” y en el nacimiento de la cultura occidental, porque como bien dice Todorov:
“Las Casas no encuentra ninguna explicación para estos hechos, a no ser el deseo de comprobar que las espadas estaban bien afiladas”.
Y sigue su reflexión:
¿Cuáles son las motivaciones inmediatas que llevan a los españoles a adoptar esta actitud? Una es, indiscutiblemente, el deseo de hacerse rico, muy rico, y con rapidez, lo cual implica que se descuide el bienestar, o incluso la vida del otro: se tortura para arrancar el secreto del escondite de los tesoros; se explota para obtener beneficios. Los autores de la época ya aducían esta razón como explicación principal de lo que había ocurrido; así por ejemplo, Motolinía: “Si alguno preguntase qué ha sido la causa de tantos males, yo diría que la codicia, [...] por poner en el cofre unas barras de oro para no sé quién” , y Las Casas: “No digo que [ los españoles] los desean matar de directo, por odio que les tengan, sino que desean ser ricos y abundar en oro, que es su fin, con trabajos y sudor de los afligidos y angustiados indios” (Todorov:1987:154).
Las causas de tamaña crueldad y el deseo de matar a tanta gente, niños, mujeres y ancianos...¿Es un desvarío humano “colonialista”?, ¿Perdieron la cabeza colectivamente?. ¿La codicia?...o ¿Es una forma de locura?; No lo creo, debemos buscar las razones de esta barbarie en otras partes mas profundas del ser, las debemos buscar mas bien muy adentro de “las razones mismas”, en la “ontología” del ser occidental . Todorov nos da una guía cuando escribe:
¿Fue entonces una codicia vulgar lo que impulsó a Colón a hacer su viaje?. Basta con leer la totalidad de sus escritos para convencerse de que no es así. (Todorov: 1987:18). La victoria universal del cristianismo, éste es el móvil que anima a Colón, hombre profundamente piadoso (nunca viaja en domingo), que, por esta misma razón, se considera como elegido, como encargado de una misión divina, y que ve la intervención divina en todas partes, tanto en el movimiento de las olas como en el naufragio de su nave (¡en Nochebuena!), y agradece a Dios “por muchos milagros señalados que ha mostrado en el viaje” (Diario 15.3.1493). (Todorov:1987: 20)
Este es el motivo principal: Ellos “no encuentran a su Dios” en los indios “infieles”, por eso los matan, los despedazan y queman, con tamaña y “piadosa crueldad”, esta es una guerra santa de exterminio donde el oro conseguido, es apenas su “recompensa divina”. De hecho, muchos han matado cientos de “moros” por lo mismo y por menos aun. Pero ¿Qué significa esto en términos subjetivos?, ¿Qué pasa con el alma humana, o con su corazón, que pueden contentarse con tanta pasión homicida, sangre, dolor y crueldad?. O como refiere Todorov::
“ Una vez más, podríamos invocar algunos rasgos inmutables de la ‘naturaleza humana’, que el vocabulario psicoanalítico designa con términos tales como “agresividad”, “pulsión de muerte”, o incluso “pulsión de dominio” (Bemächtigungstrieb, instinct for mastry); también podríamos, por lo que se refiere a la crueldad, recordar diferentes características de otras culturas, incluso de la sociedad azteca en particular, sociedad que tiene la reputación de ser “cruel” y de no conceder gran importancia a la cantidad de las víctimas (¡o más bien de hacer víctimas, pero para su propia gloria!): según Durán, el rey Ahuízotl sacrificó en México a 80 400 personas, sólo para la inauguración del nuevo templo. También cabría sostener que cada pueblo, desde los orígenes hasta nuestros días, tiene sus víctimas y conoce la locura homicida, y preguntarse si no es ésa una característica de las sociedades de dominio masculino (puesto que son las únicas que conocemos) (Todorov:1987:155)
Pero, decir “que el hombre es así por naturaleza” es una evasión magnifica, es abdicar a la vida, y repetir, lo que algún nazi “silvestre”, dijo: “Viva la muerte”. Como bien dice Todorov: “El tiempo pasa, pero las costumbres permanecen...”. Las estimaciones mas piadosas, dan la cifra de 1’500,000.00 de muertos por la “justicia infinita”, millón y medio de Iraquíes muertos como consecuencias de las sanciones de la ONU, y el Pentágono calculó que en el mas reciente ataque a Irak morirían 10,000 personas, de los cuales la mitad, es decir 5,000 serían niños. La realidad ha superado estos cálculos. No vamos a dar cifras de lo ocurrido en Chechenia, en Cosovo, en Afganistán, etc, etc.
Esta es, estimado amigo MGE, la violencia relevante, la crueldad y la “infinita pasión homicida” cuyas causas debemos develar; porqué seguir hablando de “sacrificios humanos entre los amerindios” es irrelevante, tanto como seguir repitiendo las “razones de la guerra justa”, que es la matriz de las fuentes donde se comenzó ha hablar del “canibalismo” o de los “sacrificios infantiles” y de los “come-niños”, para desprestigiar a cualquier oponente y aplicarle la “justicia infinita”.
Ha propósito del pretendido cuento de los “sacrificios humanos” en México y otras partes de América, ya en 1992, el ahora PhD alemán Peter Hassler, etnólogo y profesor principal de la universidad de Zurich, y su tesis doctoral “Menschenopfer bel Azteken?, Eine quellen und ideologiekritische Studie”, o “Sacrificios Humanos entre los Aztecas?. Un estudio de las fuentes y la ideología” (Hassler: 2004), ha demostrado con suficiencia lo absurdo que significan las acusaciones interesadas, fantasiosas y por demás mentirosas de los presuntos “sacrificios humanos” entre los aztecas. Para este investigador europeo, estas calumnias son parte de la propaganda de tipo bélico y político, a la manera nazi, tanto que termina así su texto:
“El 16 de septiembre de 1810 empezó a sonar la campana, iniciando la Independencia de México. Por eso pregunto a los Mexicanos, si después de 500 años de adoctrinamiento español, ¿no será ya tiempo de liberarse de los cuentos para niños sobre los sacrificios humanos y el canibalismo de sus antepasados que difundían los invasores españoles?”(Hasller: 2004: 57)
No trato en este, ni en ningún otro artículo, de asumir una actitud defensiva desde las culturas amerindias o indígena-andina y tratar de “lavarme las manos” con la “violencia homicida del ser humano” del de antes y del actual; se trata mas bien de usar las diferentes culturas como “espejo” de las otras, para tratar de ver en sus diferencias las causas y raíces de la crueldad y la locura que a veces ataca a los integrantes de una cultura cualquiera y nos atrapa en la vorágine de la muerte y la sangre de la guerra entre hermanos. Esto por supuesto no significa impunidad ante responsabilidades históricas de algunas culturas que han hecho y siguen haciendo daño a la humanidad con sus hegemonismos e imperialismos piratas y criminales, debemos develar sus causas y poner en evidencia sus patologías y justificaciones. Pero en este pleito, de “echarse la culpa mutuamente” entre hermanos, como en todo orden de cosas, los amerindios reclamamos una “paridad” de condiciones al debatir: Todos debemos estar en el mismo plano; aunque como sabemos bien esto es injusto contra los amerindios, pero por lo menos en una justa competencia se debe dejar que todos salgamos del mismo punto de partida.
Lo que habría que analizar y profundamente es precisamente lo que reclama MGE, en su segundo párrafo en cuanto que deben ser los contenidos culturales de lo que simbolizan los “relatos cosmogónicos y en los rituales que (sería lo que) mantiene o reproduce” ese “orden”, y como es que son capaces de reproducir los patrones que provocan los estados alterados de los humanos que asumen la violencia extrema o la crueldad homicida en contra de personas o instituciones, como algo normal y hasta placentero.
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No es cierto. O , en todo caso, no estamos de acuerdo con MGE cuando califica a los combates rituales del TINKUY andino (Langui y Layo, provincias altas del Cusco, en Perú), como “los únicos sacrificios (humanos) que permanecen”, pues no lo son; pero usando su misma “lógica”y haciéndonos cómplices de su locuacidad, podemos afirmar, que en todo caso “no son los únicos”; ¿y qué de los 1’500,000 de Iraquíes muertos en lo que va de la intervención de la ONU en la Mesopotamía?, o de los 15, 000 destrozados, aplastados y muertos por los bombardeos mas recientes sobre Bagdad?; o para estar un poco mas actualizados 11, ¿Qué hay de los niños muertos en los recientes sucesos en Rusia tras el asalto de la soldadesca de Putín a los secuestradores chechenios?; y qué de los cientos de inocentes muertos en el atentado ferrocarrilero en el centro de Madrid?; siguiendo los argumentos de MGE, ¿Són o no son “sacrificios humanos”?.
Ante la bestialidad y la ausencia de humanidad en estos “sacrificios” masivos, la muerte accidental de algún comunero “Kórilazo” en un festivo combate pactado en las alturas del Cusco, queda pues, ¿por qué no decirlo así?: COMO UN JUEGO DE NIÑOS. Pero, ¿no será un juego de niños?; pues para una mentalidad europea moderna, el desarrollo o evolución del “intelecto” de la humanidad “debe pasar por tres estados” (referencia a Augusto Comte, en Hassler: 2004:12),siendo el primero un estado “Teológico”, luego el “Metafísico” y finalmente el “Positivo”; proceso paulatino del niño-adolecente-adulto respectivamente, es decir para un erudito europeo occidental, el “intelecto” de nuestra cultura andina, de hecho, no debió pasar sino de una etapa infantil, y por ende (sumándole a esto toda la regresión que pudo ocasionar la colonización) los actuales luchadores del “Chiaraje” para los “cultos” europeos, deben pues tener “una estructura psíquica reducida a la categoría de bebes de pecho”. Pero por otro lado, no es precisamente esta –la del Chiaraje cusqueño-, una manera muy “erudita y culta” que digamos para describir, analizar o caracterizar lo que otros occidentales llaman “la milenaria doctrina tradicional del sacrificio” (Hassler: 2004: 15-16).
Según la cita anterior “sacrificio” deviene de “sacre” que significa “sagrado” y “facere”, que significa “hacer” , es decir “hacer sagrado” o sacralizar algo. Entonces el sacrificio humano pretende “restablecer en el hombre la norma tradicional por la cual es restaurado en su estado primordial... o sea, reproduce bajo la forma de símbolo, el sacrificio operado en el principio de los tiempos”. Y cual es ese “sacrificio operado en el principio”?: Suponemos que Kronos dando muerte a su padre Saturno para crear el tiempo y posibilitar que sus hermanos vivan. O también en la religiosidad cristiana, en el origen de “su era”, el “sacrificio de Cristo”, que es de donde nace la eucaristía 12 de los cristianos, que si seguimos fieles a la letra podríamos decir que es un aliento y culto al vampirismo y al canibalismo. O tal vez, como lo hemos reseñado en el texto titulado “Qhapaq Kuna” (Lajo, 2002, párrafos: 86, 87 y 88) esto del sacrificio primigenio, lo explica la moderna disciplina del psicoanálisis que habla del “sacrificio del padre de la horda” como una forma de “recuperación de los hermanos” del derecho a existir, frente a un padre propietario, omnipotente y todopoderoso. Pero, todo esta racionalización del “sacrificio” ¿Cómo nos puede ayudar a encontrar las causas de esa locura humana que se llama “guerra santa” o guerra común, o “bombardeos quirúrgicos”, o “bombas inteligentes”, o simplemente “homicidios individuales o masivos”?.
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Yendo al grano, el llamado principio de la “identidad” o de la “no contradicción”, señalado por MGE, y que es sin lugar a dudas el principio ontológico paradigmático o “ley fundamental del pensamiento” occidental, fundamentado por Aristóteles, bajo el principio de que “nada puede ser y no ser al mismo tiempo”, además de ser el principio de “identidad”, es el fundamento de la “filosofía primera” o “principio ontológico” de occidente, y finalmente como dice MGE esta “míticamente personalizada ...en el Dios que dice de si: Soy el que soy”. Creo que no esta demás fundamentar y explicar críticamente y en forma resumida este concepto o “axioma” occidental, que por su misma definición nosotros le podemos llamar “EL PRINCIPIO Y FUNDAMENTO DE LA INTOLERANCIA Y DE LA EXCLUSIÓN” y por tanto como la “razón” o causa general de la actitud sistemática y culturalmente violenta de la cultura occidental.
La propuesta de Aristóteles no solo se cierra en si misma y excluye todo lo demás, como “una oposición que por si misma excluye una vía intermedia”, sino que además , afirma la existencia de “una sola sustancia o esencia sustancial” y elimina la posibilidad de la existencia de “otra sustancia”, al afirmar que en una contradicción “no pueden las partes contradictorias ser “ni ambas verdaderas” (que es el principio de contradicción), “ni ambas pueden ser falsas” (que es el principio del tercero excluido). Es decir estas son las bases de la lógica occidental, que parten de una exclusión primordial, que se convierte, para nosotros, los no-occidentales, en el principio de la violencia genética y sistémica de la civilización occidental. Estos principios “lógicos”, dan fundamento a lo que en occidente se llama “EL SER ”, que es una concepción simple de un cosmos , imaginado como IMPAR , que excluye terminantemente LA PARIDAD como ontología y como método. Es por tanto una concepción intolerante y violenta contra lo que se considera “OTRO SER”, o simplemente “OTRO”, que en nuestro texto “Qhapaq Kuna” le hemos llamado “EL PAR”.
Esta “racionalidad”, tal vez fue “necesaria” en la humanidad auroral de occidente, en Grecia cuando había que aislar lo fundamental de lo accesorio en el pensamiento humano, y así, tal vez poder ordenar el desarrollo de las “ideas sobre el mundo”, pero con el transcurrir del tiempo “se les paso la mano” y lo que solo les servia como “refugio teórico”, lo comenzaron a usar como “ratio”, “medida” o “molde” para tratar de sintetizar y reducir todo objeto o fenómeno. Estos fueron excesos, como cuando Leibniz utiliza el concepto de “mónada” para hacer pasar el principio de la no-contradicción al dominio de la lógica y por ende, de la matemática y considerarlos como fundamento de “todas las verdades” y por tanto de todo el edificio del conocimiento humano; y mas tarde Kant en su “Crítica a la razón pura” cuando los considera: “principio general plenamente suficiente de todo conocimiento analítico” y una de las “leyes fundamentales del pensamiento”; y Gentile después, como la “ley fundamental del pensamiento”.
Claro que todo esto es consistente para el dominio de un modelo de “lógica de lo abstracto”, puesto que si todo parte de una categoría axiológica, es decir del axioma aristotélico del principio de la no-contradicción, pueden simples tautologías en el cálculo de las proposiciones, llegar a ser convertidas en “leyes”. Pero es en ese “tramo” o “ratio” cuantitativo donde se da el “dominio de occidente”, por cuanto, se posibilita, por ejemplo, que un genio como Hegel, encuentre la raíz de todo “movimiento y de toda la vida” en este principio de la no-contradicción y como fundamente de su dialéctica en esta “ley del entendimiento abstracto”, que el la traduce como “la razón especulativa” o como “raíz” de la dialéctica, resolviendo “lo demás” con el concepto de “identidad o unidad”. Es decir es la “misma serpiente que gira detrás de su cola” que en el idioma de mi pueblo llamamos “Ch’ulla”, por estar desprovista de pareja.
El principio ontológico de la no-contradicción, parte pues, de la “contradicción”, puesto que si hay no-contradicción es porque existe previamente la contradicción; es decir un PAR de antagónicos que luchan y en donde “no pueden ser ambos verdaderos, ni ambos falsos”, además de que “nada puede ser y no ser simultáneamente”, y como en términos ontológicos “lo falso” es lo que “no es”. Entonces, estas permisas parten de una PARIDAD, para inmediatamente después, anular o declarar a una de las partes: “falsa”, no existente, y a la otra auto-declararla “verdadera” o “existente”. Esto es una perfecta auto-complacencia. En realidad del principio de “tercero excluido”, este último es un principio del “SEGUNDO EXCLUIDO”. Es una “tautología negativa” si cabe el concepto; pero resulta contraproducente hablar de una contradicción de pares, para inmediatamente después anular (o deglutir) a una de ellas. Y este es el axioma imposible y caprichoso de Aristóteles; que Hegel “resuelve” con la categoría de “enajenación” y que los neoplatónicos antiguos y modernos llaman “emanación”, del que dice “yo soy el que soy...”.
Además, ante esta “unidad existente absoluta”, que permite “abstraer” el “ser como tal” de todas las determinaciones a las que esta unido, (¡?) es decir, aquí no hay ni movimiento, ni tiempo, todo esta “hecho” (como dice MGE), nada puede “hacerse”, a menos que, esta unidad que dice “Soy el que soy...” emane “una creación” a “imagen y semejanza”, rompiendo esa “unicidad del ser” y “cree” así “otra realidad”, una realidad “con tiempo y con movimiento”, los filósofos occidentales13 a esta le han dado el nombre de realidad “inmanente”. Y queda la primera realidad del “Soy el que soy” como la “realidad trascendente”, o el “reyno, que no es de este mundo”; una “primera” realidad que “emana” como “copia a imagen y semejanza” a una “segunda” realidad que “es emanada”. Esta es la base del platonismo y neo-platonismo en su plenitud, tal como lo analizamos en la Primera Parte de la Conferencia y libro titulado Qhapaq Kuna, al que ya nos referimos antes.
Pero además esta el principio del “tercero excluido”, como criterio de una exclusión ontológica, es decir que “nada puede ser fuera de ese cuadro” en donde aparecen primero dos, para decir que uno existe y el otro no, y “todo lo demás es ilusión”14. Lo peligroso de esta “manera de pensar” occidental es que la tendencia general es confundir las “leyes de la abstracción”, con “las verdades del movimiento y de la vida”, y la “ley de la no-contradicción, con la UNIDAD absoluta, o IDENTIDAD EXCLUYENTE, y esta a su vez, con el Dios Único y Verdadero; y finalmente con El Estado, a la manera de Hegel. Y no solo es un peligro potencial, sino que así ha sucedido en la historia; se ha aplicado este reduccionismo filosófico a todo nivel, especialmente a nivel subjetivo, creando al “individuo”, y su “conciencia personal” estática y solitaria, que es la base psíquica de la filosofía occidental. Claro que esto es un resumen, pero no ha sido otra mi intención, ni otra mi posibilidad actual; pero habrá oportunidad de ampliar estas reflexiones “interculturales”.
Ahora sí, con la ayuda de las ideas que hemos intentado explicar, podemos responder a la pregunta de MGE ¿Por qué la “asimilación” construye “identidad” entre los amerindios?, la única lógica de los “pares” que constituyen una identidad es “incluyendo en afirmación de equilibrio” y no “excluyendo en una negación del Otro”, claro que el equilibrio culmina con un TINKUY, o mejor comienza con un TUPAY, que es el “choque de las energías o valores” de las dos partes que se “encuentran”, pero y aquí esta lo importante de la “logica paritaria”: Existe la alternativa que en los andes se denominan “H’ampi – Laij’a” (Kreimer, 1999). La solución “H’ampi” es el equilibrio de los pares complementarios y proporcionales; pero también existe la alternativa “Laij’a”, que es el desequilibrio temporal (de los “Ch’ullas15), que es esa “deglución” de la que habla MGE, y que deviene del principio ontológico del “segundo y tercero excluidos”, del que hablábamos antes. Aunque en términos ontológicos, por mas depredadores o exterminadores que existan, nunca se da una “deglución completa”, porque la vida y la existencia es así: “es imposible desaparecer al contrario”, porque eso es acabar con la vida y la existencia, es acabar con todo. Entonces el “orden Laij’a” es decir la “solución impar” es siempre un “des-orden” de tránsito o de desequilibrio temporal. Entonces la “lógica” de la identidad de los “pares”, construye identidad asimilando al “otro” a un “sistema de equilibrio complementario y proporcional” (Lajo, 2002) en donde el respeto por el “otro diferente”, NO SOLO ES POSIBLE, SINO QUE ES IMPRESCINDIBLE. Ahora, si juzgamos esto según la “lógica” del “segundo y tercero excluidos” la única vía de entendimiento y solución que encontramos es “desaparecer al opuesto”, como dice MGE: comiéndoselo. Pero esta no es una solución ni costumbre, por lo menos “sana”, en el mundo indígena-andino.
Ahora bien, para tratar de llegar a un entendimiento de equilibrio, podemos, mejor utilizar el “concepto de estilos de civilización”, propuesto por MGE en anterior artículo y recurrir mas bien a señalar que es esta especie de “costumbre de pensar en tal o cual sentido”; un buen instrumento que hay que usar hasta que deje de servir, o encontremos mejores palabras o métodos para dialogar. Los occidentales, tienen la costumbre refleja y condicionada, de “pensar” las nociones, contenidos o significados, extensos y profundos, reduciéndolos finalmente a un “concepto unitario”, proceso o “manera de pensar” que llaman “razonamiento”, pues la “razón” o “logos” es finalmente el “Cristo” como: Sustancia y causa del mundo y “Persona Divina”. Esta para los andinos es una seria “anomalía identitaria” que la hemos llamado eventualmente “monomaniaca”. Esta costumbre occidental, es diferente del “estilo andino” que sintetiza o resume todo hasta llegar al “flujo Par” 16, como lo mínimo a que puede ser reducida “la realidad” a través de la abstracción, es decir a una “PARIDAD”17, que el indígena-andino llama YANATIN, y que “no se puede racionalizar” o “razonar”, sino mas bien las “proporcionaliza” o simplemente las “proporciona”18. Pero, para entender esto tenemos que partir de conceptualizar que TODO no es TODO UNO, sino TODO DOS, que es la concepción por defecto19, puesto que estamos usando las “intolerantes” reglas sintácticas, significantes y métodos del discurso occidental. Así pues, podemos estar de acuerdo con Carnap, cuando dice que en la lógica no existe moral y que cada uno es libre de construirse su propia lógica y su propio lenguaje como desee.
Aquí hemos llegado de nuevo a la necesidad de los contratos o convenciones, al principio de donde partimos, pero hemos reforzado la idea de que la tarea del filósofo “intercultural”, (propongo) no es establecer prohibiciones inútiles, a la larga, sino llegar a convenciones o “contratos”, entre los que queremos debatir interculturalmente y previamente desarrollar, lo mas pronto, una declaración de los métodos y reglas sintácticas y significantes claves o paradigmas de nuestro discurso y lógica particular. Nada o todo vale entre nosotros antes de fijar reglas. Pero creo que de eso tratan estos primeros textos. Creo que, sin temor al ridículo, puedo afirmar que estos son los primeros diálogos interculturales, desde que Atahualpa y Pizarro dejaron de jugar al ajedrez para pasar a los temas teológicos que reclamaba Valverde y que definieron esa oscura y sombría “tarde aciaga de Cajamarca” con el magnicidio inútil y absurdo del Inka, con lo cual los españoles perdieron la posibilidad, hasta ahora, de “descubrir” y conocer a los Inkas.
Finalmente y para no dejar preguntas sin respuesta, diremos que en nuestra lógica y “pensamiento paritario” es cierto que los mundos amerindios y todos los mundos, están siempre “haciéndose y deshaciéndose”, por que como dice Guillemot (2004) “En este “cuadro indígena”, el “cuadro” occidental” del sujeto individual, es muy ajeno, por que este tiene “acceso a la verdad desde su perspectiva individual”, y con esto consigue “su sentido de posición” frente a la vida como “individuo estático”, quien desde este “poseer la verdad”, puede generar un sentido de su ubicación fuera del “flujo de la vida” y de las acciones que se desarrollan desde esta lógica de comprensión. Esta “comprensión” se encuentra aislada y con el sentido de su ubicación, él actúa para su propio interés en una lógica que “no cuida”, “no siente” a los otros, como tampoco a la naturaleza; y es aquí donde aparece la necesidad de una “ética” y un concepto de “verdad”. Es así como el individuo (occidental) pierde su brújula como “el sentido del justo” o el “camino de los Justos”, o en quechua el “Qhapaq Ñan”.
Pero siempre queda una opción y una esperanza con el que “ordenan”, “desenredan” o “curan” los “sanadores” o “médicos” andinos y que Kreimer (1,999) resume así: “Pero en ese ir y venir..., existe la posibilidad de un...orden cada vez más armonizante y recíproco, en sus términos,(el de los indígena) un orden Hampi ”. Este es, precisamente el sentido y la prerrogativa del “Tiempo”, porque si todo “estuviera hecho” no habría nada que hacer, no habría tiempo, o ¿Puede acaso, existir un tiempo sin hacer nada?.
1 Respuesta y comentarios al texto: “Contiendas en algunos mitos y rituales amerindios”, sobre la violencia indígena; texto de Manuel Gutiérrez Estévez, profesor de la Universidad Complutense.
2 Y aquí en mis textos me debo referir solamente a la cultura indígena-andina, que llego a su máxima expansión en el territorio del Tahuantinsuyu. Y aunque, las categorías culturales que defiendo, pueden, otros analistas, extenderlas a “todo” el continente amerindio, yo no sería tan entusiasta. Aunque el mismo M. Gutiérrez Estévez, en un anterior artículo engloba implícitamente a todas las culturas amerindias, dentro de las estructuras de pensamiento que he analizado en mi libro QHAPAQ KUNA (ver bibliografía), creo que por su carácter no-excluyente y no-homogeneizadora la cultura indígena andina no ha “metabolizado”, en su historia a las otras culturas amerindias. No podemos afirmar lo mismo para el caso de la cultura occidental, que si es excluyente y homogeneizante; por lo demás, ahora esta tratando de “deglutirse” a todo el orbe en el proceso llamado “globalización.
3 Y se debe destacar aquí el llamado “pecado original” de la religiosidad monoteica occidental, que sería una violencia con la que todos “nacemos”, “violencia inexorable” o “inevitable”. ¿Qué rara forma de pensar, no? Al nacer ya estamos violentando el “orden divino”, ¿ O lo divino esta violentando al recién nacido?.
4 Hasta el orden cristiano fue hecho o re-hecho por un humano llamado Cristo. Si fue o no Dios, puede ser sujeto de discusión o manipulación, también humana.
5 Dice la Biblia: “No penseis que he venido a poner paz en la tierra,; no vine a poner paz, sino espada...” (Mt 10, 34); y también: “...y el que no la tenga, venda su manto y compre una espada” , (Lucas 22, 36) y
6 El filósofo Indú, Osho dice que el estado natural de occidente es la guerra y que cuando no están en guerra, es decir, cuando están en paz, en realidad están preparándose para la guerra.
7 No desarrollaré aquí nada sobre la violencia contra la negritud, esto y lo de abajo sobre la violencia contra la mujer, sugiero que lo dejemos para que lo desarrolle un interlocutor negro y una interlocutora mujer. Es también aplastante la cifra de 100 millones de negros que fueron “sacados” cual si fueran bestias, de África y de los cuales “solo” llegaron veinte (20’000,000 millones a América (Colombres: 1989:25). Tampoco no diremos nada, porque sobran nuestras razones para explicar los cinco (5’000,000) millones de mujeres que en la misma Europa durante solo 300 años, la iglesia ejecutó en la llamada guerra contra las “brujas”.
8 La explicación que nos da es esta: “El mito del “espejo del vampiro”, puede servirnos para entender rápidamente y en forma sucinta el trauma de los torturadores, y del porqué persisten en “continuar con la conquista”, es decir seguir con la tortura y el exterminio. El criollo o mestizo accidentalizado que usa al indígena para sus tropelías y desorden, trata de reflejarse en el indígena para mirar su propia humanidad, pero el hecho de que “no alcance” a verse, ni sentirse, por ese enigma del “espejo vacío” del vampiro, lo enfurece y lo lleva a intentar por la fuerza convertir a los indígenas en occidentales.” (Guillemot: 2004)
9 Esta cifra que la hemos tomado de Todorov, coincide -millones mas, millones menos- con la calculada por la Escuela de Berkeley. (Colombres: 1989:15).
10 Es la misma lógica y patrón cultural de George Bush cuando dice que su misión es “diseminar la libertad en el mundo”..., sembrando la muerte, como en Irak y Afganistán, y luego sembrando gobernantes títeres “libertarios” que impongan por la fuerza “la democracia” y la “libertad” occidentales.
11 Sobre los datos de Acosta, sobre los abundantes niños “sacrificados en la coronación del Inka”, las autoridades eclesiales vienen anunciando un “glasnot” de la campaña mediática de estos “cronistas” en contra de los pueblos indígenas de América.
12 El sentido de la “Última cena” en los orígenes del cristianismo. Evangelio de San Juan Cáp. VI, 53: “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis la vida en vosotros”.
13 Yves Gullemot escribe: “G. Agamben hace una separación muy interesante en la tradición filosófica occidental: para él hay dos corrientes, la corriente trascendentista que empieza con Platón, e incluye casi todos los filósofos como Descartes, Hegel, Kant hasta ahora Levinas, etc.. y la corriente inmanentista que incluye a Spinoza, Nietzsche, Bergson, Deleuze, Foucault etc. Entre las dos corrientes estaría Heidegger parado con un pie en cada corriente. En este dilema, me ubico firmemente del lado de los autores que cito acá, es claro que, para mí el inmanentismo en occidente, es la huella de lo comunitario, como intentos heroicos de pensar mas acá del trascendentismo y de encontrar una solución de salida a la hegemonía del sujeto individual (vale la redundancia), que se refugia dentro de la trascendencia de un Dios y un tiempo ultraterreno, esto se puede estudiar especialmente en los trabajos de Nietzsche, Deleuze y Foucault. (Guillemot:2004).
14 Para hacer referencia al campeón del violentismo peruano y mundial, que es el jefe senderista Abimael Guzmán Reynoso, cuya máxima es “salvo el poder, todo lo demás es ilusión”.
15 “Chúlla”, es una palabra del idioma Puquina, cuyo significado mas aparente del español es IMPAR.
16 Esto de contraponer el significado de “flujo” al de “concepto”, no lo voy a desarrollar aquí, pero podemos apelar a su significado tradicional y común, dejando que el lector se forme con estos sus propios conceptos, por el momento.
17 No uso el concepto de DUALIDAD porque no es lo mismo, siendo mas preciso para la idea que queremos significar, el significante de PARIDAD. La paridad no es una suma de DOS UNOS. Pero si persistimos en usar el término “dualidad” y mas aun la “lógica paritaria” con conceptos “monomaníacos” podemos ser calificados de AMBIVALENTES y hasta de “esquizofrénicos”.
18 A esto me refiero cuando en el QHAPAQ KUNA, hablo de “proporcionalidad” y no así lo dicho por MGE en su anterior texto sobre “El estilo de civilización Amerindia”: “Según yo supongo, Lajo está pensando, bajo la palabra “proporcionalidad”, en los deberes sociales de reciprocidad y, quizá también, en las conocidas tesis de integración económica complementaria entre pisos ecológicos de diferente altitud”. Estas categorías económicas que han sido propuestas por John Murra y Tom Zuidema, reducen nuestra particular “lógica” a categorías economicistas, cuando en realidad son contenidos mas profundos, de pensamiento, sabiduría, (o prestándose mas significantes estrechos o “camisas de fuerza”) son categorías “filosóficas”.
19 Una concepción por “exceso”, seria no usando el significante DUAL, para referirnos a nuestro concepto principal o significante, que es “EL PAR”. Es decir, el TODO ES PAR, por cuanto que el término y concepto de DUALIDAD, puede ser confundido con el de “unidad repetida”, cuando lo que se sostiene es precisamente lo contrario

HISTORIA Y DOCTRINA DEL COLONIALISMO INTERNO

En los años de 1,800 los colonialistas occidentales, traman y realizan un cambio de la estrategia de ocupación continental en América, motivados por la presión de las naciones indígenas u originarias, que pugnaban por su liberación e independencia y también ante la imposibilidad de conservar el régimen monárquico del poder colonial de ultramar cuestionado en la misma España por el liberalismo “romántico” de la masonería desde las Cortes de Cádiz en adelante Esta nueva estrategia de ocupación colonial fue una verdadera proeza de la inteligencia europea colonialista, pues sus efectos duran hasta hoy como un sistema de colonialismo interno ( 1). Este cambio en el sistema de ocupación continental se puede caracterizar ( 2) por:
El establecimiento de enclaves coloniales de los hijos y descendientes de europeos, enclaves sobre territorios de las supervivientes naciones cobrizas, indígenas u originarias, implementando sobre sus territorios un poder con apariencia de legalidad formalizada, que es el poder de los Estados de los "españoles americanos". Estados creados para la sustitución o suplantación de las naciones colonizadas por una casta criolla de cultura foránea que monopoliza el poder del Estado en forma hegemonista.
La instauración de un "nuevo orden independiente”, de “libertad, igualdad y fraternidad" que deslegitima cualquier demanda y lucha de los pueblos originarios, indígenas o cobrizos por su autodeterminación e independencia.
Por la imposición de un fraccionamiento de los territorios de las naciones originarias.
Porque establece un sistema compartamentalizado de represión de aparente legalidad legitimada por el colonialismo sobre los pueblos cobrizos, indígenas u originarios divididos y desorganizados.
Porque marginaliza o segrega las demandas anticoloniales, creando un sistema de tamiz o filtro donde se asimila, se recupera o se "absorbe" a los cobrizos rebeldes.
Porque inician un proceso de contaminación o “invasión genética” y cultural a través principalmente de la violación masiva de nuestras mujeres indígenas; proceso de creación del “bastardismo” como mecánica política de dominación colonialista. A este proceso lo llamaron graciosamente “mestizaje” y últimamente lo vienen re-codificando con el nombre de “interculturalidad”.
Porque crea un sistema eficiente de empobrecimiento de las naciones originarias, golpeando salvajemente la nutrición de sus poblaciones (las últimas “reformas estructurales” de Fujimori -que son continuadas por Toledo-, fueron según las agencias multilaterales “las peores y mas crueles que viene soportando país alguno”). Esto anula por desnutrición y falta de proteinas, la existencia de élites dirigenciales y por tanto de sus instituciones, lo que les ha impedido cualquier acción política orgánica trascendente (¿hasta cuando?).
Porque a plano internacional en la ONU, OEA y en otros “espacios democráticos” el colonialismo interno propone implícitamente la tesis genocida de la “muerte presunta” de las naciones indígenas
La causa principal del cambio de la estrategia de ocupación colonial fue indudablemente el terror que sentían los europeos a la justicia histórica, a la movilización popular y la presión que ejercían las naciones indígenas que pugnaban por su independencia y soberanía. Había que inventar “NACIONES CRIOLLAS INDEPENDIENTES” en donde los indígenas fueran LOS SIRVIENTES ciudadanos de segunda (cosa que queda consagrada en la primera Constitución del Perú), SIN CAPACIDAD PARA INTERVENIR EN LAS ESFERAS DEL PODER CRIOLLO.
Este cambio de estrategia de dominación colonialista fue el desplazamiento del dominio colonial de ultramar hacia las capitales de los virreynatos o capitanías del continente 3. Así el poder colonial pasó de las manos del rey y del Vaticano a las manos de sus hijos: los llamados españoles americanos o criollos. Estos se deshacen de sus padres y de sus leyes e instauran desde ese momento enclaves de poder extranjero de colonialismo interno, llamados Estados-repúblicas de los “españoles americanos”. Sin embargo los grandes feudos que son los Estados “independizados”, están hechos solo para depredar las riquezas naturales, incluyendo la fuerza humana indígena, y comerciarlos con las metrópolis, sin crear capitales internos al continente, ni una infraestructura económica sustentable propia, pues sus actividades se reducen a la depredación extractiva de los recursos abundantes. Estas actividades económicas extractivas o “primarias”, como actividad principal o exclusiva de nuestros países, son su principal debilidad actual, y a su vez, es la principal herramienta de dominación del gran capital transnacional sobre el colonialismo criollo interno. Esta pequeña contradicción última es la que sigue generando ilusas esperanzas en algunos “socialistas” criollos que quieren emular a Bolívar. Debemos subrayar que la genética “primarización” de nuestras economías fue razón suficiente para que fracase el proyecto unificador continental del proyecto criollo de colonialismo interno, planteado por Simón Bolívar y su sueño de la "Gran Colombia".
En todo el proceso de formación de los Estado-Repúblicas criollos, se desarrolla una apariencia legal, que amparada por todo el derecho internacional de los Estados "independientes", les sirve para "deslegitimar" cualquier pronunciamiento o acción de las naciones originarias en busca de independencia y soberanía de los Estados originarios. Veamos que dice en la actualidad un experto ( 4) en derecho internacional de la ONU: No es posible comprender este proceso de progresiva –pero incesante- erosión de la soberanía originaria de los pueblos indígenas sin antes considerar e incluso resaltar el papel jugado por las “herramientas jurídicas” que siempre iban de la mano con el componente militar de la empresa colonial. Prácticamente en todos los casos – tanto en América Latina como en otras regiones mencionadas anteriormente- puede observarse que las instituciones legales se unen y sirven de herramienta efectiva a este proceso de dominación. Los juristas (con sus elaboraciones conceptuales), las leyes internas (imperativas tanto en las metrópolis como en las colonias), la administración de justicia (sujetas a las reglas del derecho no-indígena) el Derecho Internacional unilateral (con su aplicación asegurada por medios militares y los tribunales internacionales basados en el derecho internacional existente) han estado todos presentes para “validar” jurídicamente el saqueo organizado en las diferentes etapas de la empresa colonial.
Además, la inteligencia colonialista de las sectas jesuítica y masónica –encabezadas por Francisco de Miranda y José de San Martín, en concubinato histórico-, se adelantan magistralmente a la época, acaso con una mentalidad protectora, como vacuna en contra de la acción descolonizadora que implementarán posteriormente en el siglo 20 primero la Liga de las Naciones y luego La ONU. Pues esta acción descolonizadora no puede actuar contra los llamados “países independientes”, como se autotitulan los países de América. Es decir el solo hecho de tener las repúblicas criollas actuales el apelativo de “países independientes”, descoloca tanto la legitimidad de cualquier acción descolonizadora de la ONU, como también cualquier actividad interna legítimamente “independentista” de los cobrizos de América. Este cerco del colonialismo interno, está siendo fracturado difícilmente por acciones como la de los zapatistas en México, Evo Morales y Felipe Quispe en Bolivia y la CONAIE en Ecuador.
Finalmente se debe tener muy en cuenta que este cambio de la estrategia colonialista, fue “pensada” para “manipular” o “manejar” a los pueblos de cultura andina, fue una “mutación colonial” 5 para una cultura diametralmente diferente y contraria a la cultura occidental o colonial-individualista. Es decir, se diseñó un tipo de colonialismo de dominación total, de exclusión total 6, en donde los sometidos debieron ser marginados totalmente de los procesos políticos de gobierno y debieron además ser negados en su existencia como naciones o pueblos diferentes. Este proceso persiste actualmente en “nuestros países” , y lo que es peor, se practica aun en la ONU, OEA y otros organismos multilaterales. Los colonialistas entendieron que de no aplicarse este tipo de ultra-colonialismo (que, repetimos, actualmente persiste), siempre habría el riesgo de levantamientos como el del Inca en 1780, Tupac Amaro II y tantos otros en toda América. Estas son razones suficientes que explican la total corrupción de los Estados criollos actuales y que niegan su presunta legitimidad como verdaderos Estados-República legítimos, pues desde su origen son empresas de pequeñas pero agresivas castas criollo colonialistas, depredadoras y mercantilistas, excluyentes y racistas y de hegemonismo salvaje. Estados criollos que en toda América, hoy en día, están obsoletos y que al fin, han entrado a su crisis terminal, por lo que es necesario que en la ONU se emprenda una segunda etapa descolonizadora, esta vez sobre el colonialismo interno de ciertos “Estados independientes”.
1 El concepto o categoría de “colonialismo interno” ya ha conseguido suficiente reconocimiento y consagración “oficial” en los medios académicos criollos, pues autores como Cristóbal Kay, Anibal Quijano, Rodolfo Stavenhagen y otros lo sustentan en sus obras.
2 Cada uno de estos puntos será materia de análisis y profundización. En otros artículos profundizaremos con respecto a cada punto, pues de la calidad del análisis se podrán plantear buenas soluciones.
3 Martinez, Miguel Alfonso. Relator Especial de la Comisión de DDHH de la ONU. Estudio sobre los tratados, convenios y otros acuerdos constructivos entre los Estados y los pueblos indígenas. Ginebra, Suiza, 1998.: El derecho emanado de la fuerza —e impuesto por la fuerza como instrumento de las políticas dc asimilación / marginación— era también la base de las relaciones bilaterales “asimétricas” entre los pueblos indígenas y los criollos establecidos en las nuevas repúblicas latinoamericanas después de su independencia de España y del Portugal. La victoria de Ayacucho significó poco o nada para los habitantes originarios, quienes simplemente se encontraron bajo la dominación de nuevos gobernantes.
4 Martinez, Miguel Alfonso. Relator Especial de la Comisión de DDHH de la ONU. Estudio sobre los tratados, convenios y otros acuerdos constructivos entre los Estados y los pueblos indígenas. Ginebra, Suiza, 1998.
5 Martinez, Miguel Alfonso. Relator Especial de la Comisión de DDHH de la ONU. Estudio sobre los tratados, convenios y otros acuerdos constructivos entre los Estados y los pueblos indígenas. Ginebra, Suiza, 1998: ...Así comenzó el proceso que el Relator Especial de la ONU ha preferido llamar (sin ninguna pretensión de originalidad) la “domesticación de la problemática indígena” (“domestication” of the Jndígenous cuestion”, en inglés). Es decir, el proceso mediante el cual toda esta problemática ha sido retirada de la esfera del Derecho Internacional y encuadrada bajo la exclusiva competencia de la jurisdicción interna de los Estados no indígenas. Esto se aplicaba especialmente, aunque no exclusivamente, a todo lo relacionado con documentos jurídicos ya acordados (o que eran negociados posteriormente) entre los Estados colonizadores originales y/o sus sucesores y los pueblos indígenas.
6 Según el estudioso del colonialismo, Walter L. Williams (en "Journal of American History" Nº66, pág.4, 1980) dice: "el fenómeno colonial europeo implica la conquista y control de pueblos culturalmente diferentes, cuya idiosincrasia es tan disímil, que por ello deben ser gobernados como sujetos a los que se les margina del proceso político".

 

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